catastroficatarsis

Ocurrencias y vivencias de una introvertida en sus veintipico.

Bitácora cubana. Día 8 de viaje. Viñales – Cienfuegos. 8 de febrero 2017. abril 11, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 10:40 pm

Después de mi despertada habitual a las 5am con los gallos, volví a dormir aunque me dio hambre.
Desayunamos, cargamos el auto y salimos para Cienfuegos. Chau mogotes.
Son 415 kms, de tiempo anduvimos re bien, llegamos mucho mas temprano de lo que pensábamos, y eso que nos metimos mal en una salida en las afueras de La Habana. El piloto y la copilota vienen irritables.
Llegamos a Cienfuegos y lo atravesamos todo para llegar al hospedaje. Es una ciudad que da al Mar Caribe. Con puerto y todo.
Acá la cosa cambió, la gente no es igual que en La Habana y Viñales. La gente que vemos en la calle es mucho mas onda yanqui, y mas terrajas. El hospedaje es re lindo, tremenda casa estilo americano, con patio, galería y parque. De mi cuarto se ve el mar.
Como veníamos con calor y nos queríamos bañar, María Esther, la señora de la casa, nos dijo que podíamos ir a un lugar que se llama “La Punta” que no hay arena pero va todo el mundo a bañarse. De ahí nos fuimos a recorrer el centro. La verdad que sacando la rambla, perdón, el malecón, y las casas -caserones- de Punta Gorda, el barrio donde estamos, esta ciudad no me gusta. Capaz que mi malestar estomacal coopera para mi juicio, y encima no puedo conseguir un puto sobrecito de te por ningún lado. En el centro y cuando salimos a cenar de noche, como que todo tiene un aire medio turbio.

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Bitácora cubana. Día 7 de viaje. 7 de febrero 2017 abril 7, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 11:27 pm

A las 8 nos levantamos a desayunar con panqueques y huevo incluído, pero a las 5am ya estaba despierta gracias al concierto real de gallos de Viñales. Si los dos gallos que cantaban en La Habana eran molestos, éstos son diez veces peor.
Después del desayuno llegó la guía a buscarnos. Salimos en el auto hasta su casa que era saliendo de VIñales. Dejamos el auto y arrancamos a patear.
Fuimos viendo plantaciones hasta que llegamos a la primer parada, el puesto del café y la guayabita, que es como un ron pero hecho de una especie de guayaba pequeña que no se come – dejá que el árbol de casa arranque a dar guayabos nomás – .
Después de la muestra claro que viene la venta, pero no me llevé nada.
De ahí nos fuimos a una laguna a bañarnos y a un mirador que era medio poronga pero meh. Seguimos caminando hasta una gruta a la que no entré, pero papá y R si. De ahí seguimos caminando hasta el lugar mas preciado, la tabacalera COHIBA. El guía de ahí era medio gil, pero que rico olor que tiene el tabaco secándose. De nuevo, todo el proceso hasta que llegamos a probarlo. Si, rompí mis casi 5 años sin fumar para probar un habano, tomá pa vos Tabaré. Encima te lo dan con la punta mojada en miel, peor, mucho mas rico todavía. Papá compró unos, y yo le voy a manguear uno para cuando vengan mis amigas de visita.
Ahora si, un poco mas de caminata y fin del tour. Papá y R no pierden oportunidad de preguntarle a cuanta persona con la que interactúan qué tal el gobierno y la situación. Si fuera una encuesta la revolución gana por goleada. La mayoría ven al estado como un padre todopoderoso que siempre está presente para todo. Reconocen que hay carencias, sobre todo materiales, pero valoran muchísimo lo que tienen por encima de lo que falta.
De tarde, después de una ducha, salimos para el centro a cambiar plata, comer, y seguir paseando. El cambio de moneda es una transa, casi caricaturesco.
Fuimos para el mural de la prehistoria pero no entramos, lo vimos de lejitos nomás y seguimos para un mirador desde el que se ve todo el valle. ES PEC TA CU LAR.
Después a armar la valija -de nuevo- y salir a cenar, fuimos a un lugar a la vuelta de lo de MItha y Albertico que se llama El Rancho. Tremenda comida y re barato: 2 CUC por unos tallarines con pesto CA SE ROS!!! Lástima que cuando estaba terminando de comer me empecé a sentir mal, probablemente por tanto deshorario, ayunos prolongados, arroz con frijoles todos los días y ron, y apenas llegué al hostal me desarreglé del todo.
Última noche en VIñales con fiebre y en el baño.

 

#BitácoraCubana. Día 6 de viaje. La Habana- Viñales. 6 de febrero 2017 marzo 20, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 9:06 pm

Después de muuuuchas vueltas conseguimos el auto para ir a VIñales y al resto de Cuba. El flaco dueño del auto parece bien, pero cuando subió a arreglar los detalles y el pago me hacía guiñadas, alto gil, pero bueno, los cubanos creo que se cargan hasta un poste.
Como a las 10 y media, finalmente partimos para Viñales, agarramos la autopista que está muy bien y poco transitada por suerte. Es que acá hay muy pocos autos en relación a la población.
Papá y R vienen imbancables, si aguanto los 12 días que quedan con ellos sin matar a nadie, denme una medalla.
Después que nos desviamos de la autopista y ya hacía un rato que veíamos los mogotes que se agrandaban cada vez mas, la historia del la ruta fue otra cosa, llena de pozos que estaban en reparación, y cuando terminaba esta parte y la ruta estaba espectacular era pura curva entre los cerros. Demoramos una hora o un poco más en hacer 30 kms.
Entramos a Viñales y es hermoso. Callecitas angostas, prácticamente todas las casas para alquilar y todas del mismo estilo y súper prolijas, se ve que hay un plan de construcción regional o nacional o algo así, no creo que sea sólo estilo y nada más. Fuimos a donde pensamos que era, pero no. Ahí unas personas llamaron al número de teléfono que teníamos y pudimos encontrarla y llegar a lo de Mirtha y Albertico, nuestro alojamiento por las próximas dos noches. Los dos son súper cubanos, Albertico es un show, empezando por su nombre y su acento marcado. Gente de mucho laburo y sin más ambición que vivir el día a día. Para mi esa falta de codicia es admirable, se que para otros no, pero creo que la humanidad sería mucho mas sana y feliz de esa manera.
Después de acomodarnos rapidito, salimos para la Cueva del Indio, una cueva adentro de un mogote a unos pocos kilómetros del pueblo. Tremendas formaciones rocosas, milenarias, y la construcción del hombre adentro (hay piso de cemento y luz eléctrica). Después del recorrido se llega a un río subterráneo. Acá fue el único momento amargo. Una guía de transtur quería hacer pasar a todo su grupo sin importarle que nosotros estuviésemos en la cola esperando pacientemente nuestro turno de llegar al bote. Mamu, si te preocupaba que tu grupo estuviese junto, lo hubieses cuidado antes, ahora manejol. Tremenda tole tole.
A la vuelta, una señora ducha reparadora, unos mates y a cenar a un lugar que queda al lado de lo de Mirtha y Albertico. Esta fue una experiencia un poco rara. Pedimos la comida, yo pedí pollo asado con vianda frita, mi papá un estofado y R unas lonjas de cerdo. Al rato aparece la moza con un plato rebozante de vianda frita. Después, sopa, después fruta, después ensalada. Después, mi pata de pollo, el pseudoestofado de papá y las fetas de cerdo de R. Y tres fuentes de arroz, una de arroz blanco, otra con frijoles y otra con azafrán. Y caldo de frijoles. Quedamos por reventar. Y sin entender nada. Por lo menos no era caro.
Salimos de allí con la panza llena a recorrer el pueblo. Todas las casas tienen el nombre de su o sus propietarios o el nombre de la casa. Hasta encontré una que se llama como yo 🙂
Íbamos a un lugar en el que supuestamente había salsa y el hombre que nos había ayudado a llegar a nuestro hostal nos dijo que vayamos, pero cuando fuimos a entrar vimos que estaban pasando reggaetón y parecía medio turbio. Seguimos caminando media cuadra y escuchamos salsa. Era como un club al aire libre que se llama “Polo Montañez” y entramos porque salía 1CUC. Por suerte. Ahí había un pibe solo sentado al fondo en una mesa. Lo había visto de afuera porque estaba contra la reja. Gringo, pero no sabía de donde y después de preguntarle si las otras sillas estaban libres nos sentamos ahí con él. Yo, obvio que me senté en la otra punta, sorry, I’m an introvert. En eso, del otro lado, me empieza a hablar un cubano que se llamaba Johnny o algo así, y quería que bailara con él y yo ni mamada porque son re toquetones y yo soy capaz de darle una piña en la cara. Cuando el amigo cubano se estaba empezando a poner denso, mi padre me enchufa a hablar con el amigo gringo de la otra punta de la mesa, cosa que quería hacer hacía rato. Le faltó ofrecerle el dote y ponerme un moño en la cabeza. Nos pusimos a charlar y resulta que es realizador audiovisual y va seguido a Montevideo. Vive en la Florida y se llama Graham. No tengo idea de su edad, casi no tengo idea de su nombre porque hablamos como media hora antes de preguntarnos eso. Dos socially awkard juntos, magia. Charlamos sobre eso también. Intercambiamos redes. Queríamos bailar pero acordamos que para bailar en ese lugar nos faltaba basane Cuba Libre en sangre. Al rato nos fuimos, yo me quería quedar pero no sabía si daba, y además no sabía bien como volver al hostal. Nota de cuando estoy pasando esto: nunca le dije a Graham que no me quedé por eso. AY.

 

Allá ellos marzo 19, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 3:15 am

Viernes, Saint Pattrick. Quedo de juntarme con una de mis dos mejores amigas para salir. No por el santo ni nada que se le parezca, sólo porque hace pila que no nos vemos. Los planetas se alinearon y dos mas de mis amigas están en el pueblo y salimos las 4, parejas included.
Volví a mi casa en un estado calamitoso, como tantas veces lo hice y de las que me recuperé sin mayor problema.
El problema arrancó cuando ya era el mediodía del sábado y cuando abrí los ojos todo seguía girando. Seguía en pedo. También me ha pasado. Pero, ya no tengo 25, no se me pasó a los 10 minutos. Me tuve que quedar en la cama bastante rato más, obvio, en diálogo por whatsapp de una de las concurrientes.
Las cosas me fueron viniendo en flashes, como en The Hangover, nada fue taaan grave por suerte, pero demoré bastante rato en encontrarle explicación a mi dolor en el cuello. No se los voy a contar, es vergonzoso. Hasta para mi.
Mientras estaba juntando coraje para levantarme definitivamente, suena el timbre. Es el señor encargado de poner a la venta la casa paterna, a la que voy en modo cuasi camping cada vez que hago acto de presencia en el pueblo natal. Mientras yo juntaba mis cosas, veo de refilón a quien viene a ver la casa. Es un pibe con el que fuimos compañeros de facultad en los días en que quise ser arquitecta. Hacía por lo menos 10 años que no lo veía pero gracias a las maravillas de facebook se que se casó y es padre. No le hablé, mi resaca me hacía sentir impresentable.
Mientras manejaba hacia mi casa pensé: este pibe con su vida de adulto, ordenada, católica y perfecta y queriendo comprar la casa en la que crecí, y yo acá, con resaca. Cuando llegué a casa mandé esta reflexión por whatsapp a mi amiga con la que estaba reconstruyendo la noche. A lo que me contesta: “Y si, hay gente que a nuestra edad no tiene un hijo, tienen mas. Allá ellos. Allá ellos”.
Son las 3 am del domingo y me tomé un tizafen para el dolor del cuello aunque estoy escribiendo en una posición de mierda. Igual dudo si el dolor de cuello es contractura o dolor de garganta/ganglios. No puedo ni diferenciar. Un grano atómico que me tomaba la cara empezó a mutar. Parece que después de una salida potente necesitara ir a un spa a recuperarme. Pensándolo bien, me encanta la idea, podría ser incluso un buen negocio. Ta, mejor me voy a dormir porque ya arranqué a divagar.
Con dolor de gargata o cuello, grano y todo lo demás/ Allá ellos/

 

#BitácoraCubana. Día 5 de viaje. Día 4 en La Habana. 5 de febrero 2017. marzo 17, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 2:05 pm

Es domingo y todavía nos quedan cosas para ver.
Arrancamos por el Museo de Bellas Artes, hay cosas muy lindas y originales, y otras muy bien hechas pero meh, retratos y paisajes y esas cosas que siempre pienso que por muy bien pintadas que estén no las tendría en una pared de mi casa ni mamada. Me gustó mucho la obra de Wifredo Lam, por lo que vi bastante influenciado por Picasso, pero con un toque de Tim Burton, que mezcla, eh. Le llevo una réplica de uno de sus cuadros (que me recordó al Guernica) a los tíos, y que es el mismo impreso en el juego de jarra y vasos en que desayunamos todos los días en lo de Ariel.
De ahí íbamos al Museo de la Revolución, pero era un poco caro y había que esperar para entrar, así que sólo nos sacamos unas fotos en la puerta, como cuenta R que hicieron sus padres en uno de esos tours a velocidad de correcamino por Europa. Además, hacía mucho calor, queríamos ir a la playa y a las 5 y media quedamos de encontrarnos con Ariel en el Capitolio para ir a cenar a su casa con él y su mamá. Arreglamos con un taxista que nos llevó a Santa María del Mar. Otro ingeniero/tachero. Éste es ingeniero electromecánico y estudió 4 años de su carrera en Rusia. Ahora viaja allí bastante seguido como traductor, ya que dejó el trabajo en el ejército, porque en un mes ganaba lo mismo que en un día promedio como taxista.
Volvimos a casa, nos bañamos, el amigo ingeniero ruso nos vino a buscar y salimos al encuentro de Ariel. Conocimos su casa y a su mamá, una señora amorosa que nos hizo una cena exquisita. Pollo con arroz con frijoles, suena común, pero es el más rico que comí hasta ahora. Parece que el secreto está en rehogar el pollo bastante rato. Yummy yummy yummy I´ve got love on my tummy. Son super humildes pero super agradecidos de lo que tienen y trabajadores. R dice que si vivieran en otro país probablemente Ariel ni existiría porque nació super prematuro y de bajo peso.
Después nos fuimos a caminar por el Paseo del Prado hasta el Malecón y allí nos sentamos un rato. Cuando íbamos caminando escuchamos el cañonazo, son las 9 pm. En el malecón saqué unas fotos re lindas y después nos volvimos caminando, descubriendo calles nuevas, incluso una cerquita del túnel que está llena de peluquerías, barberías y escuelas de dichas disciplinas, y bares, obvio. También pasamos por una galería de arte y nos quedamos charlando. Seguimos hasta la calle Obispo y nos metimos en un bar que había música en vivo. Estaba bueno, les compramos el disco, no sea cosa que me pase como con los de La Vitrola. Después si, a dormir, que calor, que mañana partimos.
Hasta luego Habana.

 

#BitácoraCubana. Día 4 de Viaje. Día 3 en La Habana. 4 de febrero 2017 marzo 16, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 11:22 pm

Ayer caí rendida y hoy me desperté cuando llegaron Ariel y el desayuno, casi a las 9 am.
Después de organizar todo el itinerario -de nuevo- salimos a tomar el bus turístico, que es medio poronga pero te da un pantallazo de lo que es la ciudad, nunca está de sobra hacerlo, en la ciudad que sea (bah, menos en Montevideo que te lleva a los shopping centers !!! ).
Después de pasar por parte de La Habana Vieja, el centro, el Paseo del Prado y el Malecón, nos bajamos en la Plaza de la Revolución, que queda en el barrio El Vedado. Obvio, nos sacamos la foto-souvenir del viaje con el Che y la leyenda “hasta la victoria siempre” de fondo. También está el homenaje a Camilo Cienfuegos pero la verdad que parece Bin Laden.
La plaza es enorme y vacía. Entramos al museo de Martí de quien yo sólo recordaba “La niña de Guatemala” de cuando estaba en el liceo pero no su gesta independentista. Mal yo.
Muchísima gente con remeras del Che y gorritas haciendo juego. Inevitablemente se me viene a la cabeza “Mc. Guevaras o Che Donald´s” de Kevin Johansen. También me resuena “Mi revolución” de 4 pesos de propina. Recordatorio: hacer una playlist de todas las canciones que se me vinieron a la cabeza durante el viaje. —sigue en el debe—
Ahí nos volvimos a subir al bus turístico que sigue su recorrido hacia el barrio Miramar, donde está la mayoría de las embajadas y después agarra la Avenida 1, lo que vendría a ser una suerte de costanera donde hay un montón de hoteles lujosos y el acuario.
A la vuelta nos bajamos en el Vedado y recorrimos varias rentadoras que en realidad son todas la misma para ver si lográbamos conseguir un auto, misión imposible.
Comimos en un restaurante en frente al hotel “Habana Libre” que se llama Waoo, que tenía un menú ejecutivo accesible, completo y riquísimo. Inesita recomienda.
Después intentamos usar internet para ver si a través de la web podíamos conseguir auto. Otra misión imposible.
De noche, caminamos, comimos y tomamos y papá y R se pelean como dos pendejos. Dios en el que no creo, dame paciencia, recién arrancamos el viaje.

 

Bitácora cubana. Día 3 de viaje. Día 2 en La Habana. marzo 13, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 10:50 pm

Nos levantamos temprano porque quedamos con Ariel en desayunar a las 8. Conversamos un montón sobre la vida en Cuba y la vida en general.
Fuimos de nuevo al mercado de artesanos a comprar unos gorros. Ahora soy la comandante Inés, cuidadito conmigo, ¿ok?
De ahí, cocotaxi hasta el Capitolio, 8 CUC, un poco caro para los precios que venimos manejando en estos días. Recorrimos un poco la zona y hace mucho calor, así que cuando paramos en el Parque de la Fraternidad le preguntamos a un señor que vendía jugos a qué playa podíamos ir, y nos mandó a Guanabo. Los nabos fuimos nosotros porque la playa no estaba para nada buena. Estaba llena de piedras y palos en la entrada al mar, imposible meterse. Allí, una señora nos mandó a Santa María del Mar, unos 4 o 5 kilómetros hacia La Habana y allá fuimos, por suerte, porque aquí sí que es un paraíso. El agua es turquesa, de un color que pensé que existía sólo con postproducción.
Junté caracolitos, corales, y hasta encontré una pìedra que es un corazón ❤ .
Aquí tuvimos un dilema ético, a la venida habíamos quedado con el taxista en que nos recogía a las 5 pm en donde nos había dejado en Guanabo. O sea, teníamos que tomar otro taxi desde Santa María hasta Guanabo, y me la jugué por el equipo, por suerte, porque a las 5 Michael estaba en su Wheelie verde en la calle principal de Guanabo.
Después de una ducha reparadora salimos a nochear de nuevo. Hoy, caminando nos metimos en un restaurante que se llama La Imprenta, me encantó la decoración, pero era super pretencioso, la comida era una poronga y la mitad de las cosas no había. Así que ¿dónde terminé comiendo yo? En la Vitrola, si señor. Hoy cantaba otra banda, muy buena también, o yo y mi cuba libre festejábamos todo, pero ni cerca que la banda de ayer.