catastroficatarsis

Ocurrencias y vivencias de una introvertida en sus veintipico.

Bitácora cubana. Día 15. Santa Clara – Varadero – Matanzas. 15 de febrero 2017. agosto 29, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 1:39 pm

Otra vez, temprano a desayunar y partimos para Varadero a hacer un rato de playa y conocer un poco también, para no ser tan contras de no ir de porfiados. Después de que el GPS nos mandara por una ruta mas larga, vimos un cartel que decía “Varadero” y por ahí nos mandamos.
Entramos a la península, es puro hotel veinte mil estrellas, iguales a los que te podés encontrar en cualquier parte del mundo, y razón por la que no me convence este destino ni ninguno que lo único que tenga para ofrecer sea ésto. Llegamos al final, dimos vueltas y nos metimos en la primer playa que pudimos. El agua es turquesa, dicen que la arena es hiper blanca y fina, pero la verdad es que lo es, pero nada que no puedas ver en una playa de acá (la arena, claramente, el agua así no la vamos a ver en la puta vida en Uruguay). Después de un baño, me puse a buscar caracoles en la orilla y cuando me agaché a buscar algo que pisé pensando que era una concha o cuchareta, me encuentro con que era tremendo caracol. Lo llevé a donde estaban papá y R con un entusiasmo propio de una niña de 6 años y los tres nos pusimos a buscar mas. Adentro del agua, había un señor buscando también y nos regaló uno a mi y otro a R.
Después de hacer unas cuantas horas de playa, salimos a recorrer un poco. Encontramos el bar The Beatles en la Avenida 1. Ahí escuché todo el rock que escuché en mi estadía en Cuba, (ah, pero cierto que Varadero no es Cuba)y que no provenía de mi teléfono. Hay bandas de covers todos los días, y por lo que he podido ver, bastante buenas. De ahí seguimos caminando e intentamos comer en dos lugares que decían 24 hrs pero cuya cocina estaba cerrada. Rocha un poroto.
Con el malhumor propio de 3 personas con hambre arrancamos para Matanzas que es nuestra casa por esta noche. Es una ciudad muy grande, no sabíamos que tanto. Con un poco de dificultad por el tránsito y las flechas encontramos nuestro hostal, “Río Real”. Es una casona colonial hermosa, con habitaciones gigantes y un patio del que no dan ganas de salir. Después de una ducha reparadora, syalimos a cenar. En la esquina, había un local de “Vino Pizza” o “Pizza Vino”, una cadena en la que habíamos cenado en Caibarién, super barata, encontramos un buen menú por 2 CUC por persona. Lo mejor de esa noche, fue el descubrimiento del ron en caja de tetra brik de 200 ml, al que le dicen “planchao” a 1 CUC la caja, un golazo de media cancha.
De ahí caminamos hasta la plaza, o el parque, como le dicen ellos, que quedaba a 5 cuadras de la casa. Recién hoy agarré wifi,totalmente al cuete y después a dormir. En la tele cubana están pasando “Rastros de mentiras”, la novela brasilera y me puse a verla de nuevo, seguida por una serie que había visto en Cienfuegos que se llama “Reign” y es malísima pero la voy a ver igual.
Ta, a dormir que mañana hay que volver a La Habana para nuestra despedida.

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Bitácora cubana. Día 14. Santa Clara. 14 de febrero. julio 10, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 6:29 pm

Nos levantamos a desayunar y terminar de arreglar todo. Acto seguido partimos a Santa Clara. Es cerca de Caibarién pero la ruta es estrecha y hay partes entre las sierras. En resumen: viajamos casi dos horas para hacer menos de 60 km.
Llegamos a Santa Clara y es todo un quilombo, parece linda pero hay que ir atendiendo mucho el tráfico y las direcciones para llegar a la casa. Cuando llegamos, nos mandaron a otro. Tenían una sola pieza para los tres y R se empacó de nuevo. Paciencia ven a mi.
Después de acomodarnos, nos fuimos a ver lo único que hay para ver en Santa Clara, la Plaza de la Revolución y el Mausoleo del Che. Nos sorprendimos porque fue el único lugar en el que no nos cobraron entrada. Eso si, hay que dejar todo en un guardabultos antes de entrar. Hicimos eso, volvimos a la puerta y entramos. Empezamos a mirar todo. Es súper emocionante. Antes de entrar ya me había emocionado con la carta que el Che le escribe a Fidel antes de irse.
En el museo fue muy gracioso ver fotos de un Ernesto Guevara de niño y bebé en las que ya tenía su expresión tan característica.
A la salida hay una librería, a la que por supuesto entramos y me encontré con un libro sobre el Che escrito por su esposa, Aleida March, y sobre su propia vida al lado de él. Aún no lo he leído, pero me interesa ver una perspectiva mas humana y menos leyenda del revolucionario. Espero no defraudarme.
Una vez de vuelta en el centro, fuimos a dejar el auto porque el centro es un quilombo. Buscamos un lugar para comer, complicado, no hay demasiados lugares y está todo lleno.
Esta ciudad tiene mucho movimiento, pero a diferencia del resto de las ciudades por las que pasamos, la mayoría de la gente que anda en la calle son cubanos. Creo que a la mayoría de los turistas los traen a la Plaza de la Revolución y se los llevan.
Hoy logré comer la primer carne roja desde que llegamos a Cuba, una hamburguesa que estaba bastante bien, o tenía mucha hambre, no se.
Después papá y yo salimos a recorrer pero no vimos nada nuevo. Fuimos a un lugar que decía “cafetería” bien grande pero para nuestra sorpresa no vendían café. Y yo que pensaba que eso sólo pasaba en Rocha.
Volvimos al hostal. R se estaba haciendo los pies y las manos y yo aproveché a hacerme las manos.
Después a bañarse y salir a buscar un lugar para cenar. Suerte en pila. Es el día de San Valentín y sale todo el mundo. Todos los lugares estaban llenos y en el único lugar que encontramos mesas nos asaltaron a mano armada con los precios.
Volvimos a la plaza, está súper lleno de gente, parejas, parejas con niños, parejas mayores con las que te morís de amor, y grupos de amigos también, porque es el día del amor y la amistad. Saqué una foto a una pareja bailando, de robado, como me gusta, y me fui a dormir contenta.

 

Día 13. Caibarién – Cayo Santa María. 13 de febrero 2017. julio 5, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 9:11 pm

Hoy arrancamos temprano, pero nos demoramos porque teníamos una rueda pinchada y había que arreglarla. Después de arrancar nos perdimos un par de veces porque hay menos señalización que en Costa Azul (aunque no es que en Costa se precise mucha).
Cuando logramos dar con la ruta sí, metimos pata hasta que legamos al final del Cayo, donde hay una reserva de flora y fauna.
Cuando llegamos (después de pagar 2 CUC en el peaje, y 4 CUC por cabeza para
entrar) hay que caminar por un sendero de 700 metros para llegar a la playa. Cuando pensaba que el mar no se podía poner mas claro llegamos a la playa y me caí de culo. El agua es hiper transparente. Nos metimos al agua y después encontramos una sombra abajo de un árbol y unas reposeras libres, matanga.
Mas arena, sol y mar azul hasta que nos dio hambre. Papá y yo salimos a la búsqueda de víveres y nos metimos a un quincho que daba a la playa, pero que era parte de un all inclusive y no vendían nada, pero nos regalarn unas bebidas e incluso nos consiguieron un par de viandas. Cuando les contamos a los del bar dónde estábamos, resulta que el pibe que se ofreció a traernos la comida es el hijo de Osmany, parece que Cuba a veces es tan chico como Uruguay.
Después de comer, nos quedamos un rato mas y nos fuimos. Está todo lleno de hoteles veinte mil estrellas. En Las Brujas, que es el último lugar, hay una marina y tours en bote de todo el día. Ahí cheteamos tomando café en una mesita muy pituca y nos sacamos fotos, cheteando.
Después de la vuelta y el baño, salimos a comer. Nos metimos en un lugar en frente a la plaza y por lo tanto se agarraba wifi.
Los menús estaban todos hechos con word art, que aparentemente vive y lucha. 2 pizzas con gustos y bebidas, 9 CUC. Un regalo, una pena que no tuviesen postre. No sabemos por qué en casi ningún lugar tienen postre. De ahí nos mandaron a un lugar en la cuadra de en frente, a comer el postre. Había flanes individuales hechos en latitas de refresco usadas de molde, quedaban espectaculares. Yo me pedí una torta de chocolate y merengue que estaba de puta madre (pero con un poco de dulce de leche quedaría aún mejor) y helados. Todo eso por 17 pesos de moneda nacional, menos de 1 CUC, whaaaat?
Panza llena y bolsillo contento, cenamos por 3 CUC por cabeza. A la vuelta, al hostal, obvio, nos perdimos de nuevo. No estamos entendiendo este pueblo, pero mañana ya partimos.

 

Bitácora cubana. Día 12. Nos vamos a Caibarién. Domingo 12 de febrero. junio 2, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 7:06 pm

Caibarién es un pueblo que queda en la salida desde la Isla principal al Cayo Santa María. El viaje estuvo bastante bien, no eran tantos kilómetros.
Llegamos a eso del mediodía, nos cambiamos y salimos a comer. Dimos con un lugar por el que no dábamos nada y sonaba el reggaetón forchi, pero nos llevamos la sorpresa de que tenía manjares: papas fritas y unas señoras hamburguesas caseras.
De ahí caminamos a la playa del pueblo que quedaba un poquito lejos. La playa no está muy buena pero nos podemos bañar. La arena (ahora en invierno) es dura, pedrosa y en algunas partes del agua hay bastantes algas (eso cambia en verano, recordar que aunque haya mas de 25 grados estamos en invierno). El color del agua es como cuando en Costa Azul estámuy transparente.
Se ve la ruta que va por encima del agua al cayo, los autos parecen pulgas. A lo lejos se ven algunas elevaciones, y solo, en el medio del agua, uno que parece un mini mogote, un mogotito.
De la playa volvimos a bañarnos y salir a recorrer un poco la ciudad, bueno, el pueblo. Está como super abandonado, sucio, como que nadie le da pelota a nada.
Compramos una tarjeta de internet y estuvimos un rato en la plaza con eso. Llamamos a Santa Clara de nuevo, pero no contestaba nadie.
Volvimos a comer a lo de Osmani, nuestro hostal, y nos hicieron tremenda comida. Pescado asado con boniatos, camarones con salsa, langosta (que no llegué a probar), sopa, arroz, PAPAS FRITAS! y lo que es obvio a esta altura, ensalada de tomate y pepino. Riquísimo. Todo lo que sobró de la cena, Osmany se lo dio a sus tortugas. Es re gracioso verlas asomar la cabeza, algunas hasta comen de la mano. Osmani rescata estas tortugas del mar cuando son muy pequeñas y vulnerables. Las alimenta en su casa hasta que crezcan y sean lo suficientemente fuertes como para defenderse solas, y las vuelve a lanzar al mar. Admirable.

 

Bitácora cubana. Día 11. Trinidad. Sábado 11 de febrero. junio 1, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 11:24 pm

Hoy me levanté yo primero antes que todos. Después del desayuno salimos para el Valle de los Ingenios. Pasamos del mirador y seguimos para San Isidro de los Destiladeros, la única evidencia física de que estas estancias azucareras existieron. Nos atendió un guía muy atento que nos explicó todo con lujo de detalles. Los “señores” españoles no eran otra cosa que unos reverendos hijos de sietemil putas. Todo pensado para mantener la esclavitud sumisa. Permitían a sus esclavos vivir con sus familias, para que vivieran mas contentos por un lado, y para apropiarse de sus hijos. Además, traía esclavos de distintos lugares para que, a causa de los distintos idiomas, no pudiesen comunicarse entre ellos y rebelarse. Altos soretes, eh?
De ahí salimos para Guaimaro, en donde a diferencia de San Isidro, no se conserva la parte productiva, pero sí el casco de estancia.
Ahí hay un quinchito al lado en donde se puede comer y tomar un rico café que cultivan allí mismo.
Nos quedamos charlando un rato con el dueño y volvimos.
A Manaca Iznaga no entramos, al mirador al final tampoco. Seguimos para Trinidad porque queríamos ir a algún museo aunque sea.
Dejamos el auto y nos quedamos en el hostal comiendo unos refuerzos antes de salir.
En la recorrida de museos, empezamos por el arqueológico. Y ahí terminamos también. A la iglesia no pudimos entrar porque estaban en servicio, y después había misa (no se que diferencia tienen).
Cancelamos los alojamientos que no íbamos a usar y cambiamos el de Santa Clara.
Volvimos al hostal cagados de calor y aproveché a escribir un rato y pegarme una ducha fría. Después salimos a “nochear” a las 7 de la tarde.
Paramos a comer en un lugar que se llama “Lis” y el mozo nos trajo de cortesía unos tragos que estaba probando para una prueba de su academia de turismo. Tenían que ser tragos dulces porque se suponía que eran para mujer. Aguante el fernet amargo loco!
Igual estaba rico, tenía gusto a gelatina, pero con ron.
Cuando estábamos terminando la cena apareció un cantor, metió la clásica que no falla, Guantanamera y unz versión media rápida que no me gustó de Chan Chan.
Tendría que haber filmado aunque sea un pedacito de cada vez que escuché alguna de estas dos canciones y hacer un compilado, too late. Después la cagó con una de Enrique Iglesias, pero la remató con una de Silvio Rodríguez. Empate.
Seguimos caminando por ahí y escuchando música hasta que nos metimos a la escalinata de la música. Tocaban unos que parecían mas Bola 8 que cubanos, pero bue. Volví al ron con coca, al fin. God, wish me luck with that.
A la vuetla, a hacer la valija. De nuevo.

 

Bitácora cubana. Día 10. Trinidad. 10 de febrero 2017. mayo 29, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 8:13 pm

Después del desayuno que casi ni probé, salimos para el parque “El Cubano” que incluye el salto de Javira. Hicimos la caminata que sería de una hora mas o menos y llegamos a la cascada, desesperada por bañarme. El agua es fría y un poco pesada pero como se goza. Una señora se metió y estaba de bastón (y no de los de trekking), realmente le costaba, pero cuando estuvo en el agua lo disfrutaba tanto que cada vez que quiera hacer algo y crea que no pueda, me voy a acordar de ella para motivarme.
Cuando volvimos salimos para Península Ancón, un disparate, parecida a Rancho Luna la playa, pero mas top. Lástima que nos duró poco porque el cielo estaba amenazante y no nos íbamos a andar haciendo los guapitos con una potencial tormenta tropical. Volvimos a Trinidad y obvio que salió un sol que partía las piedras.
Yo me quería ir a almorzar, estaba famélica y las opciones gastronómicas se me acortan, pero Rosquete tenía ganas de charlar, así que hasta que a las 15:00 pude irme.
Por alguna razón, acá la comida nunca es lo que dice en el menú, siempre tiene algo de mas que justo es algo que a mi no me gusta. Los sandwiches de jamón y queso tienen lechuga y tomate, los tallarines con queso tienen salsa de tomate, y así. Igual, el hambre es grande.
Caminamos un rato y volvimos a bañarnos, descansar un poco y salir a cenar.
Que lindo es Trinidad de noche y que lástima que todavía no debería volver a tomar ron.

 

Bitácora cubana. Día 9. Cienfuegos-Rancho Luna-Trinidad. 9 de febrero 2017. mayo 28, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 10:09 pm

Después de levantarme mejor y desayunar tortilla, aunque no debiera, partimos.
Mientras desayunábamos, María Esther nos contaba sobre sus hijos, que emigraron a USA por consumistas básicamente, y cómo ella y su esposo habían quedado clavados con esa casa y llevando a cabo ese emprendimiento., que es de su yerno, en vez de estar disfrutando de su casa.
A pocos kilómetros de Cienfuegos, 18 exactamente, hicimos la primer parada, Rancho Luna, que debe su nombre a un tremendo hotel que hay por ahí, o al revés, no se. Una playa hermosa, y suuuuper tranquila. Hasta ahora mi preferida de las que visité.
Que agua por Dios! Después de bañarme en el Mar Caribe cual Jack Sparrow, hay que volver a bañarse en el Río de la Plata, no es changa, pero igual se lo quiere.
Después de un lindo rato allí, partimos para Trinidad, por una ruta panorámica que está en buen estado, pero por la que ir con cuidado porque en el camino te encontrás con motos, carros, animales sueltos, y claro que curvas. Pero desde allí se ve la sierra y su vegetación. Las mas privilegiadas somos las que no manejamos que podemos embobarnos tranquilamente con la vista y tomar casi todas las fotos que queramos.
Llegamos a Trinidad, primera impresión, no me gustó mucho (pero fue solo la primera impresión, después la amé). Nos perdimos, no encontrábamos la dirección a dónde íbamos porque hay algún nombre mal escrito o no entiendo bien la letra de Ariel. Malhumor jevi. Encontramos la calle y la cuadra, pero no el número. Después de tres vueltas manzana vimos que el tipo nos hacía señas. Igual, había alquilado una pieza y le quedaba sólo una, así que nos mandó a otro hospedaje a la vuelta, pero nos dejó guardar el auto allí. Papá inspeccionó el otro y dio el OK.
Allá fuimos. Nos recibieron Rosquete y Made. Tomamos un café, charlamos, nos pegamos una ducha y salimos de caminata. Estamos como a 5 cuadras del centro histórico. Hay que caminar por calles empedradas. Recomendación, lleven zapatillas deportivas, aunque no les combinen con el resto del outfit. Los championcitos de lona me quedan preciosos, pero para caminar por las calles empedradas no es changa. Caminamos un poco y en dos segundos terminamos en la Escalinata de la música. Tocaban bandas de son, salsa y artistas de la trova. Nos quedamos un rato ahí y probé sin suerte y por última vez conectarme a internet desde mi teléfono, así que chau G hasta que llegue a casa. Le di mi tarjeta a R y mandé un par de mensajes.
Seguimos caminando hasta que fui a comer una hamburguesa (las peores del condado, las Burgy son un manjar al lado de éstas) y llegó un señor mayor que se puso a charlar con nosotros. Rssulta que era un zarpado, es escritor y fue subdirector de cultura de Trinidad. Era para quedarse oyéndolo días enteros y sacando apuntes. Nos contó un montón de historia del lugar y su organización, de lugares para ir, y terminamos hablando de libros, Zitarrosa y Viglietti. Le contamos de la feria de Tristán Narvaja y quedó como loco. Dice que iría con una valija vacía para traerla llena de libros.
Caminamos otro poco y a dormir. Yo me fui por el caño de nuevo y dormí como el culo, soñando cosas feas toda la noche. Ojalá se me pase.