catastroficatarsis

Ocurrencias y vivencias de una introvertida en sus veintipico.

Bitácora cubana. Día 11. Trinidad. Sábado 11 de febrero. junio 1, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 11:24 pm

Hoy me levanté yo primero antes que todos. Después del desayuno salimos para el Valle de los Ingenios. Pasamos del mirador y seguimos para San Isidro de los Destiladeros, la única evidencia física de que estas estancias azucareras existieron. Nos atendió un guía muy atento que nos explicó todo con lujo de detalles. Los “señores” españoles no eran otra cosa que unos reverendos hijos de sietemil putas. Todo pensado para mantener la esclavitud sumisa. Permitían a sus esclavos vivir con sus familias, para que vivieran mas contentos por un lado, y para apropiarse de sus hijos. Además, traía esclavos de distintos lugares para que, a causa de los distintos idiomas, no pudiesen comunicarse entre ellos y rebelarse. Altos soretes, eh?
De ahí salimos para Guaimaro, en donde a diferencia de San Isidro, no se conserva la parte productiva, pero sí el casco de estancia.
Ahí hay un quinchito al lado en donde se puede comer y tomar un rico café que cultivan allí mismo.
Nos quedamos charlando un rato con el dueño y volvimos.
A Manaca Iznaga no entramos, al mirador al final tampoco. Seguimos para Trinidad porque queríamos ir a algún museo aunque sea.
Dejamos el auto y nos quedamos en el hostal comiendo unos refuerzos antes de salir.
En la recorrida de museos, empezamos por el arqueológico. Y ahí terminamos también. A la iglesia no pudimos entrar porque estaban en servicio, y después había misa (no se que diferencia tienen).
Cancelamos los alojamientos que no íbamos a usar y cambiamos el de Santa Clara.
Volvimos al hostal cagados de calor y aproveché a escribir un rato y pegarme una ducha fría. Después salimos a “nochear” a las 7 de la tarde.
Paramos a comer en un lugar que se llama “Lis” y el mozo nos trajo de cortesía unos tragos que estaba probando para una prueba de su academia de turismo. Tenían que ser tragos dulces porque se suponía que eran para mujer. Aguante el fernet amargo loco!
Igual estaba rico, tenía gusto a gelatina, pero con ron.
Cuando estábamos terminando la cena apareció un cantor, metió la clásica que no falla, Guantanamera y unz versión media rápida que no me gustó de Chan Chan.
Tendría que haber filmado aunque sea un pedacito de cada vez que escuché alguna de estas dos canciones y hacer un compilado, too late. Después la cagó con una de Enrique Iglesias, pero la remató con una de Silvio Rodríguez. Empate.
Seguimos caminando por ahí y escuchando música hasta que nos metimos a la escalinata de la música. Tocaban unos que parecían mas Bola 8 que cubanos, pero bue. Volví al ron con coca, al fin. God, wish me luck with that.
A la vuetla, a hacer la valija. De nuevo.

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