catastroficatarsis

Ocurrencias y vivencias de una introvertida en sus veintipico.

#BitácoraCubana. Día 6 de viaje. La Habana- Viñales. 6 de febrero 2017 marzo 20, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 9:06 pm

Después de muuuuchas vueltas conseguimos el auto para ir a VIñales y al resto de Cuba. El flaco dueño del auto parece bien, pero cuando subió a arreglar los detalles y el pago me hacía guiñadas, alto gil, pero bueno, los cubanos creo que se cargan hasta un poste.
Como a las 10 y media, finalmente partimos para Viñales, agarramos la autopista que está muy bien y poco transitada por suerte. Es que acá hay muy pocos autos en relación a la población.
Papá y R vienen imbancables, si aguanto los 12 días que quedan con ellos sin matar a nadie, denme una medalla.
Después que nos desviamos de la autopista y ya hacía un rato que veíamos los mogotes que se agrandaban cada vez mas, la historia del la ruta fue otra cosa, llena de pozos que estaban en reparación, y cuando terminaba esta parte y la ruta estaba espectacular era pura curva entre los cerros. Demoramos una hora o un poco más en hacer 30 kms.
Entramos a Viñales y es hermoso. Callecitas angostas, prácticamente todas las casas para alquilar y todas del mismo estilo y súper prolijas, se ve que hay un plan de construcción regional o nacional o algo así, no creo que sea sólo estilo y nada más. Fuimos a donde pensamos que era, pero no. Ahí unas personas llamaron al número de teléfono que teníamos y pudimos encontrarla y llegar a lo de Mirtha y Albertico, nuestro alojamiento por las próximas dos noches. Los dos son súper cubanos, Albertico es un show, empezando por su nombre y su acento marcado. Gente de mucho laburo y sin más ambición que vivir el día a día. Para mi esa falta de codicia es admirable, se que para otros no, pero creo que la humanidad sería mucho mas sana y feliz de esa manera.
Después de acomodarnos rapidito, salimos para la Cueva del Indio, una cueva adentro de un mogote a unos pocos kilómetros del pueblo. Tremendas formaciones rocosas, milenarias, y la construcción del hombre adentro (hay piso de cemento y luz eléctrica). Después del recorrido se llega a un río subterráneo. Acá fue el único momento amargo. Una guía de transtur quería hacer pasar a todo su grupo sin importarle que nosotros estuviésemos en la cola esperando pacientemente nuestro turno de llegar al bote. Mamu, si te preocupaba que tu grupo estuviese junto, lo hubieses cuidado antes, ahora manejol. Tremenda tole tole.
A la vuelta, una señora ducha reparadora, unos mates y a cenar a un lugar que queda al lado de lo de Mirtha y Albertico. Esta fue una experiencia un poco rara. Pedimos la comida, yo pedí pollo asado con vianda frita, mi papá un estofado y R unas lonjas de cerdo. Al rato aparece la moza con un plato rebozante de vianda frita. Después, sopa, después fruta, después ensalada. Después, mi pata de pollo, el pseudoestofado de papá y las fetas de cerdo de R. Y tres fuentes de arroz, una de arroz blanco, otra con frijoles y otra con azafrán. Y caldo de frijoles. Quedamos por reventar. Y sin entender nada. Por lo menos no era caro.
Salimos de allí con la panza llena a recorrer el pueblo. Todas las casas tienen el nombre de su o sus propietarios o el nombre de la casa. Hasta encontré una que se llama como yo 🙂
Íbamos a un lugar en el que supuestamente había salsa y el hombre que nos había ayudado a llegar a nuestro hostal nos dijo que vayamos, pero cuando fuimos a entrar vimos que estaban pasando reggaetón y parecía medio turbio. Seguimos caminando media cuadra y escuchamos salsa. Era como un club al aire libre que se llama “Polo Montañez” y entramos porque salía 1CUC. Por suerte. Ahí había un pibe solo sentado al fondo en una mesa. Lo había visto de afuera porque estaba contra la reja. Gringo, pero no sabía de donde y después de preguntarle si las otras sillas estaban libres nos sentamos ahí con él. Yo, obvio que me senté en la otra punta, sorry, I’m an introvert. En eso, del otro lado, me empieza a hablar un cubano que se llamaba Johnny o algo así, y quería que bailara con él y yo ni mamada porque son re toquetones y yo soy capaz de darle una piña en la cara. Cuando el amigo cubano se estaba empezando a poner denso, mi padre me enchufa a hablar con el amigo gringo de la otra punta de la mesa, cosa que quería hacer hacía rato. Le faltó ofrecerle el dote y ponerme un moño en la cabeza. Nos pusimos a charlar y resulta que es realizador audiovisual y va seguido a Montevideo. Vive en la Florida y se llama Graham. No tengo idea de su edad, casi no tengo idea de su nombre porque hablamos como media hora antes de preguntarnos eso. Dos socially awkard juntos, magia. Charlamos sobre eso también. Intercambiamos redes. Queríamos bailar pero acordamos que para bailar en ese lugar nos faltaba basane Cuba Libre en sangre. Al rato nos fuimos, yo me quería quedar pero no sabía si daba, y además no sabía bien como volver al hostal. Nota de cuando estoy pasando esto: nunca le dije a Graham que no me quedé por eso. AY.

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