catastroficatarsis

Ocurrencias y vivencias de una introvertida en sus veintipico.

Bitácora cubana. Día 12. Nos vamos a Caibarién. Domingo 12 de febrero. junio 2, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 7:06 pm

Caibarién es un pueblo que queda en la salida desde la Isla principal al Cayo Santa María. El viaje estuvo bastante bien, no eran tantos kilómetros.
Llegamos a eso del mediodía, nos cambiamos y salimos a comer. Dimos con un lugar por el que no dábamos nada y sonaba el reggaetón forchi, pero nos llevamos la sorpresa de que tenía manjares: papas fritas y unas señoras hamburguesas caseras.
De ahí caminamos a la playa del pueblo que quedaba un poquito lejos. La playa no está muy buena pero nos podemos bañar. La arena (ahora en invierno) es dura, pedrosa y en algunas partes del agua hay bastantes algas (eso cambia en verano, recordar que aunque haya mas de 25 grados estamos en invierno). El color del agua es como cuando en Costa Azul estámuy transparente.
Se ve la ruta que va por encima del agua al cayo, los autos parecen pulgas. A lo lejos se ven algunas elevaciones, y solo, en el medio del agua, uno que parece un mini mogote, un mogotito.
De la playa volvimos a bañarnos y salir a recorrer un poco la ciudad, bueno, el pueblo. Está como super abandonado, sucio, como que nadie le da pelota a nada.
Compramos una tarjeta de internet y estuvimos un rato en la plaza con eso. Llamamos a Santa Clara de nuevo, pero no contestaba nadie.
Volvimos a comer a lo de Osmani, nuestro hostal, y nos hicieron tremenda comida. Pescado asado con boniatos, camarones con salsa, langosta (que no llegué a probar), sopa, arroz, PAPAS FRITAS! y lo que es obvio a esta altura, ensalada de tomate y pepino. Riquísimo. Todo lo que sobró de la cena, Osmany se lo dio a sus tortugas. Es re gracioso verlas asomar la cabeza, algunas hasta comen de la mano. Osmani rescata estas tortugas del mar cuando son muy pequeñas y vulnerables. Las alimenta en su casa hasta que crezcan y sean lo suficientemente fuertes como para defenderse solas, y las vuelve a lanzar al mar. Admirable.

 

Bitácora cubana. Día 11. Trinidad. Sábado 11 de febrero. junio 1, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 11:24 pm

Hoy me levanté yo primero antes que todos. Después del desayuno salimos para el Valle de los Ingenios. Pasamos del mirador y seguimos para San Isidro de los Destiladeros, la única evidencia física de que estas estancias azucareras existieron. Nos atendió un guía muy atento que nos explicó todo con lujo de detalles. Los “señores” españoles no eran otra cosa que unos reverendos hijos de sietemil putas. Todo pensado para mantener la esclavitud sumisa. Permitían a sus esclavos vivir con sus familias, para que vivieran mas contentos por un lado, y para apropiarse de sus hijos. Además, traía esclavos de distintos lugares para que, a causa de los distintos idiomas, no pudiesen comunicarse entre ellos y rebelarse. Altos soretes, eh?
De ahí salimos para Guaimaro, en donde a diferencia de San Isidro, no se conserva la parte productiva, pero sí el casco de estancia.
Ahí hay un quinchito al lado en donde se puede comer y tomar un rico café que cultivan allí mismo.
Nos quedamos charlando un rato con el dueño y volvimos.
A Manaca Iznaga no entramos, al mirador al final tampoco. Seguimos para Trinidad porque queríamos ir a algún museo aunque sea.
Dejamos el auto y nos quedamos en el hostal comiendo unos refuerzos antes de salir.
En la recorrida de museos, empezamos por el arqueológico. Y ahí terminamos también. A la iglesia no pudimos entrar porque estaban en servicio, y después había misa (no se que diferencia tienen).
Cancelamos los alojamientos que no íbamos a usar y cambiamos el de Santa Clara.
Volvimos al hostal cagados de calor y aproveché a escribir un rato y pegarme una ducha fría. Después salimos a “nochear” a las 7 de la tarde.
Paramos a comer en un lugar que se llama “Lis” y el mozo nos trajo de cortesía unos tragos que estaba probando para una prueba de su academia de turismo. Tenían que ser tragos dulces porque se suponía que eran para mujer. Aguante el fernet amargo loco!
Igual estaba rico, tenía gusto a gelatina, pero con ron.
Cuando estábamos terminando la cena apareció un cantor, metió la clásica que no falla, Guantanamera y unz versión media rápida que no me gustó de Chan Chan.
Tendría que haber filmado aunque sea un pedacito de cada vez que escuché alguna de estas dos canciones y hacer un compilado, too late. Después la cagó con una de Enrique Iglesias, pero la remató con una de Silvio Rodríguez. Empate.
Seguimos caminando por ahí y escuchando música hasta que nos metimos a la escalinata de la música. Tocaban unos que parecían mas Bola 8 que cubanos, pero bue. Volví al ron con coca, al fin. God, wish me luck with that.
A la vuetla, a hacer la valija. De nuevo.

 

Bitácora cubana. Día 10. Trinidad. 10 de febrero 2017. mayo 29, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 8:13 pm

Después del desayuno que casi ni probé, salimos para el parque “El Cubano” que incluye el salto de Javira. Hicimos la caminata que sería de una hora mas o menos y llegamos a la cascada, desesperada por bañarme. El agua es fría y un poco pesada pero como se goza. Una señora se metió y estaba de bastón (y no de los de trekking), realmente le costaba, pero cuando estuvo en el agua lo disfrutaba tanto que cada vez que quiera hacer algo y crea que no pueda, me voy a acordar de ella para motivarme.
Cuando volvimos salimos para Península Ancón, un disparate, parecida a Rancho Luna la playa, pero mas top. Lástima que nos duró poco porque el cielo estaba amenazante y no nos íbamos a andar haciendo los guapitos con una potencial tormenta tropical. Volvimos a Trinidad y obvio que salió un sol que partía las piedras.
Yo me quería ir a almorzar, estaba famélica y las opciones gastronómicas se me acortan, pero Rosquete tenía ganas de charlar, así que hasta que a las 15:00 pude irme.
Por alguna razón, acá la comida nunca es lo que dice en el menú, siempre tiene algo de mas que justo es algo que a mi no me gusta. Los sandwiches de jamón y queso tienen lechuga y tomate, los tallarines con queso tienen salsa de tomate, y así. Igual, el hambre es grande.
Caminamos un rato y volvimos a bañarnos, descansar un poco y salir a cenar.
Que lindo es Trinidad de noche y que lástima que todavía no debería volver a tomar ron.

 

Bitácora cubana. Día 9. Cienfuegos-Rancho Luna-Trinidad. 9 de febrero 2017. mayo 28, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 10:09 pm

Después de levantarme mejor y desayunar tortilla, aunque no debiera, partimos.
Mientras desayunábamos, María Esther nos contaba sobre sus hijos, que emigraron a USA por consumistas básicamente, y cómo ella y su esposo habían quedado clavados con esa casa y llevando a cabo ese emprendimiento., que es de su yerno, en vez de estar disfrutando de su casa.
A pocos kilómetros de Cienfuegos, 18 exactamente, hicimos la primer parada, Rancho Luna, que debe su nombre a un tremendo hotel que hay por ahí, o al revés, no se. Una playa hermosa, y suuuuper tranquila. Hasta ahora mi preferida de las que visité.
Que agua por Dios! Después de bañarme en el Mar Caribe cual Jack Sparrow, hay que volver a bañarse en el Río de la Plata, no es changa, pero igual se lo quiere.
Después de un lindo rato allí, partimos para Trinidad, por una ruta panorámica que está en buen estado, pero por la que ir con cuidado porque en el camino te encontrás con motos, carros, animales sueltos, y claro que curvas. Pero desde allí se ve la sierra y su vegetación. Las mas privilegiadas somos las que no manejamos que podemos embobarnos tranquilamente con la vista y tomar casi todas las fotos que queramos.
Llegamos a Trinidad, primera impresión, no me gustó mucho (pero fue solo la primera impresión, después la amé). Nos perdimos, no encontrábamos la dirección a dónde íbamos porque hay algún nombre mal escrito o no entiendo bien la letra de Ariel. Malhumor jevi. Encontramos la calle y la cuadra, pero no el número. Después de tres vueltas manzana vimos que el tipo nos hacía señas. Igual, había alquilado una pieza y le quedaba sólo una, así que nos mandó a otro hospedaje a la vuelta, pero nos dejó guardar el auto allí. Papá inspeccionó el otro y dio el OK.
Allá fuimos. Nos recibieron Rosquete y Made. Tomamos un café, charlamos, nos pegamos una ducha y salimos de caminata. Estamos como a 5 cuadras del centro histórico. Hay que caminar por calles empedradas. Recomendación, lleven zapatillas deportivas, aunque no les combinen con el resto del outfit. Los championcitos de lona me quedan preciosos, pero para caminar por las calles empedradas no es changa. Caminamos un poco y en dos segundos terminamos en la Escalinata de la música. Tocaban bandas de son, salsa y artistas de la trova. Nos quedamos un rato ahí y probé sin suerte y por última vez conectarme a internet desde mi teléfono, así que chau G hasta que llegue a casa. Le di mi tarjeta a R y mandé un par de mensajes.
Seguimos caminando hasta que fui a comer una hamburguesa (las peores del condado, las Burgy son un manjar al lado de éstas) y llegó un señor mayor que se puso a charlar con nosotros. Rssulta que era un zarpado, es escritor y fue subdirector de cultura de Trinidad. Era para quedarse oyéndolo días enteros y sacando apuntes. Nos contó un montón de historia del lugar y su organización, de lugares para ir, y terminamos hablando de libros, Zitarrosa y Viglietti. Le contamos de la feria de Tristán Narvaja y quedó como loco. Dice que iría con una valija vacía para traerla llena de libros.
Caminamos otro poco y a dormir. Yo me fui por el caño de nuevo y dormí como el culo, soñando cosas feas toda la noche. Ojalá se me pase.

 

Bitácora cubana. Día 8 de viaje. Viñales – Cienfuegos. 8 de febrero 2017. abril 11, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 10:40 pm

Después de mi despertada habitual a las 5am con los gallos, volví a dormir aunque me dio hambre.
Desayunamos, cargamos el auto y salimos para Cienfuegos. Chau mogotes.
Son 415 kms, de tiempo anduvimos re bien, llegamos mucho mas temprano de lo que pensábamos, y eso que nos metimos mal en una salida en las afueras de La Habana. El piloto y la copilota vienen irritables.
Llegamos a Cienfuegos y lo atravesamos todo para llegar al hospedaje. Es una ciudad que da al Mar Caribe. Con puerto y todo.
Acá la cosa cambió, la gente no es igual que en La Habana y Viñales. La gente que vemos en la calle es mucho mas onda yanqui, y mas terrajas. El hospedaje es re lindo, tremenda casa estilo americano, con patio, galería y parque. De mi cuarto se ve el mar.
Como veníamos con calor y nos queríamos bañar, María Esther, la señora de la casa, nos dijo que podíamos ir a un lugar que se llama “La Punta” que no hay arena pero va todo el mundo a bañarse. De ahí nos fuimos a recorrer el centro. La verdad que sacando la rambla, perdón, el malecón, y las casas -caserones- de Punta Gorda, el barrio donde estamos, esta ciudad no me gusta. Capaz que mi malestar estomacal coopera para mi juicio, y encima no puedo conseguir un puto sobrecito de te por ningún lado. En el centro y cuando salimos a cenar de noche, como que todo tiene un aire medio turbio.

 

Bitácora cubana. Día 7 de viaje. 7 de febrero 2017 abril 7, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 11:27 pm

A las 8 nos levantamos a desayunar con panqueques y huevo incluído, pero a las 5am ya estaba despierta gracias al concierto real de gallos de Viñales. Si los dos gallos que cantaban en La Habana eran molestos, éstos son diez veces peor.
Después del desayuno llegó la guía a buscarnos. Salimos en el auto hasta su casa que era saliendo de VIñales. Dejamos el auto y arrancamos a patear.
Fuimos viendo plantaciones hasta que llegamos a la primer parada, el puesto del café y la guayabita, que es como un ron pero hecho de una especie de guayaba pequeña que no se come – dejá que el árbol de casa arranque a dar guayabos nomás – .
Después de la muestra claro que viene la venta, pero no me llevé nada.
De ahí nos fuimos a una laguna a bañarnos y a un mirador que era medio poronga pero meh. Seguimos caminando hasta una gruta a la que no entré, pero papá y R si. De ahí seguimos caminando hasta el lugar mas preciado, la tabacalera COHIBA. El guía de ahí era medio gil, pero que rico olor que tiene el tabaco secándose. De nuevo, todo el proceso hasta que llegamos a probarlo. Si, rompí mis casi 5 años sin fumar para probar un habano, tomá pa vos Tabaré. Encima te lo dan con la punta mojada en miel, peor, mucho mas rico todavía. Papá compró unos, y yo le voy a manguear uno para cuando vengan mis amigas de visita.
Ahora si, un poco mas de caminata y fin del tour. Papá y R no pierden oportunidad de preguntarle a cuanta persona con la que interactúan qué tal el gobierno y la situación. Si fuera una encuesta la revolución gana por goleada. La mayoría ven al estado como un padre todopoderoso que siempre está presente para todo. Reconocen que hay carencias, sobre todo materiales, pero valoran muchísimo lo que tienen por encima de lo que falta.
De tarde, después de una ducha, salimos para el centro a cambiar plata, comer, y seguir paseando. El cambio de moneda es una transa, casi caricaturesco.
Fuimos para el mural de la prehistoria pero no entramos, lo vimos de lejitos nomás y seguimos para un mirador desde el que se ve todo el valle. ES PEC TA CU LAR.
Después a armar la valija -de nuevo- y salir a cenar, fuimos a un lugar a la vuelta de lo de MItha y Albertico que se llama El Rancho. Tremenda comida y re barato: 2 CUC por unos tallarines con pesto CA SE ROS!!! Lástima que cuando estaba terminando de comer me empecé a sentir mal, probablemente por tanto deshorario, ayunos prolongados, arroz con frijoles todos los días y ron, y apenas llegué al hostal me desarreglé del todo.
Última noche en VIñales con fiebre y en el baño.

 

#BitácoraCubana. Día 6 de viaje. La Habana- Viñales. 6 de febrero 2017 marzo 20, 2017

Filed under: Uncategorized — catastroficatarsis @ 9:06 pm

Después de muuuuchas vueltas conseguimos el auto para ir a VIñales y al resto de Cuba. El flaco dueño del auto parece bien, pero cuando subió a arreglar los detalles y el pago me hacía guiñadas, alto gil, pero bueno, los cubanos creo que se cargan hasta un poste.
Como a las 10 y media, finalmente partimos para Viñales, agarramos la autopista que está muy bien y poco transitada por suerte. Es que acá hay muy pocos autos en relación a la población.
Papá y R vienen imbancables, si aguanto los 12 días que quedan con ellos sin matar a nadie, denme una medalla.
Después que nos desviamos de la autopista y ya hacía un rato que veíamos los mogotes que se agrandaban cada vez mas, la historia del la ruta fue otra cosa, llena de pozos que estaban en reparación, y cuando terminaba esta parte y la ruta estaba espectacular era pura curva entre los cerros. Demoramos una hora o un poco más en hacer 30 kms.
Entramos a Viñales y es hermoso. Callecitas angostas, prácticamente todas las casas para alquilar y todas del mismo estilo y súper prolijas, se ve que hay un plan de construcción regional o nacional o algo así, no creo que sea sólo estilo y nada más. Fuimos a donde pensamos que era, pero no. Ahí unas personas llamaron al número de teléfono que teníamos y pudimos encontrarla y llegar a lo de Mirtha y Albertico, nuestro alojamiento por las próximas dos noches. Los dos son súper cubanos, Albertico es un show, empezando por su nombre y su acento marcado. Gente de mucho laburo y sin más ambición que vivir el día a día. Para mi esa falta de codicia es admirable, se que para otros no, pero creo que la humanidad sería mucho mas sana y feliz de esa manera.
Después de acomodarnos rapidito, salimos para la Cueva del Indio, una cueva adentro de un mogote a unos pocos kilómetros del pueblo. Tremendas formaciones rocosas, milenarias, y la construcción del hombre adentro (hay piso de cemento y luz eléctrica). Después del recorrido se llega a un río subterráneo. Acá fue el único momento amargo. Una guía de transtur quería hacer pasar a todo su grupo sin importarle que nosotros estuviésemos en la cola esperando pacientemente nuestro turno de llegar al bote. Mamu, si te preocupaba que tu grupo estuviese junto, lo hubieses cuidado antes, ahora manejol. Tremenda tole tole.
A la vuelta, una señora ducha reparadora, unos mates y a cenar a un lugar que queda al lado de lo de Mirtha y Albertico. Esta fue una experiencia un poco rara. Pedimos la comida, yo pedí pollo asado con vianda frita, mi papá un estofado y R unas lonjas de cerdo. Al rato aparece la moza con un plato rebozante de vianda frita. Después, sopa, después fruta, después ensalada. Después, mi pata de pollo, el pseudoestofado de papá y las fetas de cerdo de R. Y tres fuentes de arroz, una de arroz blanco, otra con frijoles y otra con azafrán. Y caldo de frijoles. Quedamos por reventar. Y sin entender nada. Por lo menos no era caro.
Salimos de allí con la panza llena a recorrer el pueblo. Todas las casas tienen el nombre de su o sus propietarios o el nombre de la casa. Hasta encontré una que se llama como yo 🙂
Íbamos a un lugar en el que supuestamente había salsa y el hombre que nos había ayudado a llegar a nuestro hostal nos dijo que vayamos, pero cuando fuimos a entrar vimos que estaban pasando reggaetón y parecía medio turbio. Seguimos caminando media cuadra y escuchamos salsa. Era como un club al aire libre que se llama “Polo Montañez” y entramos porque salía 1CUC. Por suerte. Ahí había un pibe solo sentado al fondo en una mesa. Lo había visto de afuera porque estaba contra la reja. Gringo, pero no sabía de donde y después de preguntarle si las otras sillas estaban libres nos sentamos ahí con él. Yo, obvio que me senté en la otra punta, sorry, I’m an introvert. En eso, del otro lado, me empieza a hablar un cubano que se llamaba Johnny o algo así, y quería que bailara con él y yo ni mamada porque son re toquetones y yo soy capaz de darle una piña en la cara. Cuando el amigo cubano se estaba empezando a poner denso, mi padre me enchufa a hablar con el amigo gringo de la otra punta de la mesa, cosa que quería hacer hacía rato. Le faltó ofrecerle el dote y ponerme un moño en la cabeza. Nos pusimos a charlar y resulta que es realizador audiovisual y va seguido a Montevideo. Vive en la Florida y se llama Graham. No tengo idea de su edad, casi no tengo idea de su nombre porque hablamos como media hora antes de preguntarnos eso. Dos socially awkard juntos, magia. Charlamos sobre eso también. Intercambiamos redes. Queríamos bailar pero acordamos que para bailar en ese lugar nos faltaba basane Cuba Libre en sangre. Al rato nos fuimos, yo me quería quedar pero no sabía si daba, y además no sabía bien como volver al hostal. Nota de cuando estoy pasando esto: nunca le dije a Graham que no me quedé por eso. AY.